Pueden cuestionar mis actitudes! Pero invitaría a todas aquellas personas a mi hogar, dulce hogar.
En una guerra del día a día, a donde huir cuando en el campo de batalla sólo es llanura?
Algunos dicen "pierdes o ganas batallas, pero la guerra aún no acaba..." Para mi, siempre es lo mismo. El mismo fin. El mismo fin que no justifica ni un poco los medios.
Que todos tenemos problemas y que "cada familia es un mundo", eso ya lo se. Lo que no entiendo es el silencio. Como puede ser tan cruzo y asesino de mis fuerzas, de mi yo interior. No me asombro si me quedo callada, porque quizás es cuando más necesite gritar. No me asombro si no miro ya por la ventana, si ya no comprendo nada o no quiero entender, comprendí que "ojos que no ven, corazón que no siente". Nadie sabe porque soy impredecible, a veces me oculto a mi misma. Tan preocupada por querer estar bien, llevarme bien con todos, ya no se ni quien soy ni quien era. Ahora se que no se puede ser amiga de Jesús y del diablo al mismo tiempo y aunque algunos se tapen la boca o me señalen con el dedo, yo todavía no se de que lado estar. ¿Motivos? Por que mi vida no esta bien, el silencio me lleva a creear mentiras. Fingir que todo esta tranquilo dónde hasta yo misma me estoy hundiendo, ya no puedo mirar a los ojos a mi madre. Tengo una hermana que es sólo una companía de tiempo, no le puedo contar mis cosas porque es demasiado "perfecta", tengo la luz de mis ojos que es mi Nono y su presencia me pone melancólica. (Micaela, no te puedes desahogar con él) Tengo una hermana; Belén, que aunque ya nada es lo mismo, aunque nos hicimos daño mutuamente, siento que es parte de mi sangre y que pase lo que pase siempre vamos a estar ahí, pero ya casi ni nos hablamos. Tengo una hermana; Virginia, mi otra hermana y compañera en estos momentos seguimos cerca. Tengo una hermana; Agustina, con la que estoy todos los días porque vive enfrente a casa, sin embargo hay cosas de las que preferimos no hablar...
Luego le siguen Maxi, Erwin, Colo, Caye, Joselo. Mis hermanitos, los de siempre, los de hace 12 años. En buenas y en malas, siempre juntos.
Tengo mi compania, tengo los soldados que acompañan mi guerra, que me dan ese acompañamiento fuerte, pero yo me siento sola. Si, hay algo al rededor que no esta bien. Mis compañeras de curso, las sonrisas de todos los días, son lo mejor que me ha estado pasando ultimamente, mi resguardo, mi apoyo. Ahora hay silencios, cosas que me atemorizan, cosas que no entiendo, cosas que quiero hablar y gritar y sin embargo no puedo. Me siento culpable de eso, me piso a mi misma con un nudo en la garganta durante toda la mañana pero nadie habla. Nunca escuché el porqué de nada. Quiero escuchar los cuestionamientos, quiero escuchar mis errores para aprender de ellos. El problema es que si supiera en QUÉ me equivoqué, inmediatamente cambiaría, pero no lo sé.
En casa no hablo, en casa permanezco callada. Y mi psicóloga no me encuentra una solución. Le diría que me derive a un psiquiatra, quizás con calamantes la pase mejor y hasta consiga dormir un poco de noche, sólo un poco...