Mirando al ventilador comparo lo rápido que giran él, como mi vida. Sentada en la mesa redonda, con un vaso de agua entre las manos, mirando a través de él pienso que ya no hay nada que me haga marear. Por más que el mundo gire rápido, creo que aprendí a equilibrarme en él, a no caerme o a no querer bajarme. Todo está tranquilo a mi alrededor (no lo está, pero así lo veo) Hace un año atrás yo estaba girando, girando muy rápido. Hoy vuelvo a reafirmar mi pensamiento de siempre: ¡La calma es más linda! hay que saber disfrutarla en paz. ¡Ojo! No confundan esa palabra con soledad..
Micaelantigua, micaelafeliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario