lunes

Mil ojos clavados en mi, y solamente yo estaba mirando...

Ando sin medias ni nada que sujete mis pies. Son chicos, se soltarían igual. Me imagino sentada en el pasto, esta vez ya no puedo sentir la arena. Me acuesto y el viento acaricia mis mejillas, me hace sentir bien. En un abrir y cerrar de ojos un montón de ojos mirándome, asombrados, como con un millón de preguntas sin respuestas. Me levanto lo más rápido que puedo, mis pies estan dormidos, y no reaccionan a tanta presión. Intento respirar y más me cuesta. Quiero correr, quiero desahogarme y saber que son esas miradas, ¡que son esas preguntas! Corro y corro... pero las miradas jamás se van, es como si estuvieran pegadas a mis espaldas, las preguntas resuenan en palabras confusas, y sin entender, todavía siguen retumbando en mi cabeza.
Esto sigue, pero ya sin fuerzas para seguir corriendo, me siento. Finalmente llegue a una playa, llena de suave arrena, mis pies se mojan al igual que algunas lágrimas que caen de mis ojos, sin saber si son de tristeza o alegría. Me tranquilizo y miro a mi alrededor. Ese mundo que me rodea, tan tranquilo y a veces tan insencible y exigente. Cierro los ojos respiro y camino por el agua mientras pienso..mientras...VOY SINTIENDO. Siento: Esta vida, estos sentidos, estos sentimientos y pensamientos tan especiales, que me hacen sentir completa. Entonces es cuando dejo de correr, cuando vuelvo a abrir los ojos y me doy cuenta de que nadie me corría, y aunque de vez en cuando hay miradas fijas viendo mi accionar, no son por presión; son sólo para seguirme, son sólo para cuidarme. Vuelvo a reaccionar y vuelvo a pensar: No hay presión más incómoda que la de nuestra propia conciencia, y ESAS MIRADAS... ¡Son sólo los diferentes puntos de vista que YO tengo sobre MI!

No hay comentarios:

Publicar un comentario