Querido Papá: Feliz día! Hace tanto tiempo que tengo ganas de decirte esto, hace años que ya no te abrazo, que no te siento.
No puedo hablarte o pensarte sin que se caigan mis lágrimas de tristeza, de pena. No puedo creer que seas tan hipocrita con tu día a día y que todavía tengas VALOR para seguir haciendo cosas INIMAGINABLES.
Por más que quiera impedirlo, tu eres mi otra mitad. Eres tu quien destroza todo, quien me pisa una y otra vez. Pero debo felicitarte, me estas ganando! Por fin me estas hundiendo. Muevo mis brazos con todas mis fuerzas para no ahogarme pero no logro detener mi cabeza y mientras escribo se meten mil imagenes en mi mente. No puedo odiarte, no puedo! Ya no te puedo ver, ya no te puedo oir. Llegue al punto de no saber que hacer con tus gritos, donde ocultarlos al igual que tus actitudes y acciones. ¡No puedo! Ya no encuentro solución a nada y no se que hacer.
Hazme un favor y déjame escapar. Sólo quédate callado por un día. Por el bien mio y el de toda tu FAMILIA.
No te odio. Adios!
No hay comentarios:
Publicar un comentario